Cristela M.G.
Comencé de niña a interesarme por la ciencia: A los 6 años porque mi abuelo fallecía de cáncer, un melanoma; a los 7 años me maravillé en el mundo de la clonación con la oveja Dolly, en el 2000 ya estaba extasiada con el Proyecto del Genoma humano. Ahí intuía cuales eran mis inclinaciones. En la adolescencia era la típica que siempre salía en el cuadro de honor. No era la primera de mi promoción, pero yo tenía ventaja: Investigaba, no me quedaba con lo que me daban en clases, podía conversar con los profesores acerca de los temas académicos y era algo fluido.
Me enfrenté al primer muro de concreto que me dejó hecha polvo: El primer semestre de biología. La asignatura que aprobé fue biología e inglés. Cálculo y Química fue fatal: no tenía bases académicas y tampoco inteligencia emocional. Me decían que me fuera a humanidades, pero me negaba, era un insulto hacía mi. En aquella época cuando alguien no era bueno en ciencias le decían que se fuera a Derecho porque sólo había que cruzar la Avenida La Américas (una avenida de la ciudad de Mérida, Venezuela) y cruzarla era la parte más difícil para estudiar derecho. Ese semestre me di cuenta que tenía habilidades con los idiomas, se me daba bien entender los artículos científicos. Pedí aplazamiento del semestre y volví al siguiente periodo lectivo gracias a las palabras de aliento del Profesor Zamora. Esa vez yo iba dispuesta a todo, a fracasar una y otra vez. Presenté una prueba de suficiencia de idiomas, así me quité dos asignaturas de un solo plumazo.
Me sentía mal porque veía que mis compañeros se adelantaban y yo, seguía arrastrando asignaturas. Me decía ¿Por qué ellos y yo no? Me sentía una completa inútil, para colmo a muchos que les iba excelente en biología se cambiaban bioanálisis (En Venezuela existe el título de Licenciado en Bioanálisis, que es un analista de muestras biológicas), otros se iban a Medicina o Ingeniería ¡Que injusto! -me decía para mis adentros- porque yo sólo quería ser buena. Así pasaron los siguientes períodos lectivos, muchos veranos en los que veía asignaturas para poder inscribirme en el próximo semestre y poder ver las asignaturas que eran preladas (debías aprobar cálculo 1 para acceder a cálculo 2 y así con las demás asignaturas). Cuando llegué al cuarto semestre las cosas comenzaron a ir mejorando poco a poco. Ya optaba por ser más astuta: Si el primer y segundo parcial yo los reprobaba, automáticamente me iba a la Oficina de Registro Estudiantil y retiraba la asignatura. Ya la vería el siguiente semestre.
Entretanto enfrenté problemas personales y no tenía las herramientas adecuadas para que eso no afectara mi rendimiento académico. Al día de hoy entiendo plenamente el significado de “Al que quiere algo, algo le cuesta” y puedo aconsejar que ningún trabajo, carrera, proyecto vale más que nuestra salud mental. Dedicarse a las ciencias es sacrificado y requiere tu máxima concentración, por ello debes vivir de una manera que puedas simplificar en vez de enredarte. Debes entender que estudias una carrera no a la carrera, que si confías en ti, tarde o temprano la meta será tuya.
Las comparaciones son odiosas, es un atentado a tu autoestima profesional: Tu camino es tuyo y de nadie más, sólo tú sabes por lo que enfrentas, cuales son tus limitaciones y sabes en qué eres habilidoso/a. Si trabajas para poder estudiar, debes entender que vas a vivir sacrificado/a por 5 años o más para poder sacar adelante los estudios. Si tienes hijos el doble de esfuerzo. Personalmente yo enfrentaba esas preguntas incómodas ¿Y para cuando te gradúas? ¿Pero para que sirve la biología? ¿Piensas vivir de la biología?. Cada quien decide cómo gestionarlo, lo más sano es ignorar cualquier comentario que ustedes consideren que no les aporta nada. Si tienen la oportunidad de tener a un orientador de método de estudios, de ir a terapia, de practicar algún deporte ¡Háganlo! Vuestras mentes lo agradecerán. No pierdan de vista el objetivo, ten en cuenta que tu esfuerzo lo valoras tú mismo, es una cruda realidad saber el hecho de que nadie te va a dar el Nobel de la paz por lo mucho que has sufrido al alcanzar tus metas. Si quieres ser biólogo/a ¡Hazlo! pero debes saber dos cosas: La primera, probablemente la biología no te hará rico (a menos que seas Craig Venter) y la segunda es que debes tener presente que mientras seas estudiante no debes dormirte en los laureles: Investiga becas, ayudas, subvenciones, proyectos, trabaja extraescolarmente con profesores que se dediquen a la línea de investigación de tu interés. Consejo adicional: Averigua qué clase de personas son con quienes trabajarás. Atento/a a pasantías o prácticas, eso te va a soltar mucho. Asiste a Congresos pero es mejor que lleves un póster, da charlas y expone porque esto te dará más créditos a la hora de construir tu currículo enfocado en la Investigación o docencia de Universidades o alguna plaza pública.
Es normal si estudias biología, que desde cursas botánica quieras ser botánico, si cursas zoología quieras ser zoólogo o que quieras ser mastólogo, herpetólogo, ictiólogo, aracnólogo (confieso que las arañas me sedujeron) de hecho hice un par de prácticas extra como darle agua en algodón empapado a los escorpiones, alimentarlos con moscas y por supuesto a “Priscila” (Xenesthis monstruosa), un precioso espécimen. A los pocos días dejé eso. Pero mi gusto por las arañas no se ha ido. Cuando llegas a bioquímica, te planteas si ser bioquímico o si mejor te vas por ecología o fisiología. Cuando llegué a Genética, supe que quería irme por experimental, así que cuando llegué al séptimo semestre lo tenía claro: Genética, Enzimología -que es como una bioquímica enfocada en actividad enzimática- Regulación (genética de procariotas y eucariotas). Cuando terminé las asignaturas finales, me enfrenté a la Tesis de fin de grado. La hice enfocada en métodos de detección molecular del VPH (Virus del Papiloma Humano), usando 2 tipos de PCR: La RFLP y la NMPCR. Ambas técnicas son potentes pero la NMPCR es hacer una PCR con múltiples oligos que detecta cuantos tipos de VPH hay en una muestra. Hay pacientes que presentan VHP-6 con VPH-18 por ejemplo. Incluso hay pacientes que pueden tener múltiples tipos de VPH, que pueden ser de alto, medio o bajo riesgo. El VPH es un ejemplo de virus que tienen genes drivers que mutan el gen TP53 y eso hace que hayan procesos apoptóticos, favoreciendo la neoplasia y la aparición del cáncer cérvico-uterino, orofaríngeo y cáncer de ano (https://www.cancer.gov/espanol/tipos/ano/paciente/tratamiento-ano-pdq)
La tesis supuso muchos retos porque en la época en la que la hice, nosotros los tesistas y el equipo investigador hacíamos mucho con poco; reciclábamos lo que podíamos porque hacer biología molecular es caro. Hice mi tesis en un laboratorio subvencionado: Era de la Facultad de Medicina y del Departamento de biología y aparte hacían pruebas de diagnóstico de VPH y pruebas de paternidad. No os podéis imaginar cuantas solicitudes de pruebas llegaban ¡De todo el territorio nacional! y aparte las demandas de paternidad que habían detrás. Manejábamos una inmensa cantidad de datos. Contábamos con una cantidad limitada de reactivos y de primers/oligos que son necesarios para una PCR hasta la más sencilla. Venezuela ya había entrado en crisis, muchos profesores comenzaron a hacer trabajos extracurriculares para poder llegar a fin de mes. Incluso mi cotutora y yo hicimos un curso de aplicación de ácido hialurónico. Ella comenzó a trabajar de ello porque sabia que la cosmética es un mercado potente ¿Quién no quiere verse guapa y sin arrugas?. Mis tutores fueron unos padres académicos para mi, me tuvieron mucha paciencia, me dieron consejos utilísimos. Les guardo un cariño enorme y sueño con colaborar con ellos algún día en la distancia.
No todo fue malo: A lo largo de mi vida de pregrado tuve a mi lado personas maravillosas, una de ellas mi ex-marido, físico, estudió en la facultad. Siempre estuvo allí apoyándome y motivándome para que me mantuviera enfocada. Me enseñó a usar LaTeX, un programa que con comandos puedes escribir desde una infografía, ensayo, libro, tesis, y presentaciones en un formato más sofisticado y elegante. Su familia se portó como una segunda familia.
Uno tiene altas expectativas cuando inicia y termina una carrera: En biología terminas dando clases en la Universidad, siendo investigador junior, o en su efecto pescando una beca doctoral que te permita comer durante los próximos 4 o 5 años, y luego te preguntas ¿Y ahora que?. Una gran mayoría ¡Créeme! termina haciendo de todo menos biología. Eso me pasó justamente pero, no del todo.
Emigré a Barranquilla apenas 2 meses después que me gradué, luego de ahí me fui a Lima, Perú, allí asistí a Congresos de Oncología de Lacort medical, conocía el INEN, el Instituto Nacional de Enfermedades Neoplásicas https://portal.inen.sld.pe/ pero en el fondo, sabía que a pesar de tener mi título apostillado, no tenía sentido que ejerciera puesto que sabía que de nuevo yo tenía que emigrar. En Perú sigo teniendo contactos, entre ellos con el IGBM https://www.igbmgenetica.org/revista, quien me ha dado la oportunidad de alguna manera ejercer y eso eternamente lo agradeceré.
A los dos años de vivir en Lima, me fui a España, llegando a vivir en Madrid 1 año, llegué a finales del 2019, me comí el inicio de todas las olas de la pandemia del COVID-19. Viví situaciones extremas, perdí esperanza y ganas de vivir. La lentitud de la burocracia y el desconocimiento porque todo el mundo te vuele loco y si te descuidas te estafan queriendo “arreglar tus documentos”. Obtuve un permiso de residencia temporal por arraigo familiar por ser nieta e hija de español, pero habían otras dificultades que sortear. Yo vine clara en mis ideas: Sabía plenamente que no podía pretender ejercer llegando a un país en el que yo era extranjera y en el que los nacionales te decían: Tu título no vale, pero ¿Cómo que no vale? ¿Acaso todo mi esfuerzo, queme y desesperanza han ido al garete? Yo sabía que mi título era perfectamente equivalente en España, el pensum es el mismo…el científico es científico en China y en Siberia, la rama de las ciencias e Ingeniería son ramas universales. Era una tontería.
No he pretendido dármelas más que los demás, pero si pedir dignidad y que no me tratasen como si yo no tuviera formación alguna. Con ayuda de mi pareja actual y mi cuñada que conocían bien los albores de la burocracia; logré obtener la equivalencia de mi título. ¡Era bióloga en España! luego de ello me inscribí en el programa de Doctorado en Biomedicina ¡Hurra! pero…No, ahí no para la cosa porque los biólogos nos enfrentamos al igual que el resto de las carreras y profesiones: El muro de contención para obtener un empleo. ¿Eres Ingeniero? Bien, pues debes tener 5 años de experiencia en gestión de proyectos de gran envergadura, conocimientos en PowerBi, IA, sistemas complejos, gluten del Mercadona, sangre de una virgen y haber iniciado en el mundo laboral desde antes de nacer. No digo que sea imposible, pero si usted me lee, sabe las dificultades a la que nos enfrentamos en el mundo laboral, en los problemas de la vida real.
Lo he hablado con mis colegas biólogos: A los biólogos no nos enseñan cómo funciona el mundo empresarial, no nos enseñan a sabernos vender porque nos inculcan que lo más importante para valer como biólogo es tener el mayor número de publicaciones en Revistas como Nature o Scientific American, reconocimientos en los resultados de los proyectos de investigación y de ser posible, un Nobel, para no perder la costumbre de soñar con las expectativas por la estratósfera. Se nos encasilla a publicar como locos, y no, no se nos paga por publicar nuestros resultados: Nosotros debemos pagar para que nos publiquen. Debemos opositar para dar clase en un Instituto o en la misma Universidad, construyendo la mayor cantidad de méritos y número de créditos posibles como si fuera coleccionar monedas en cada nivel de un videojuego.
A un biólogo no se le da el enfoque en la industria, no se le da un abanico de posibilidades. Me enfrenté a la pregunta capciosa en la que muchos y hasta yo me he quedado en blanco: -¿A que te dedicas? -Soy biólogo? – Ah… y ¿Qué hace un biólogo? – Silencio sepulcral mientras en tu cerebro está el mono de los Simpsons con dos platillos dándolo todo.
Un profesor (DEP) una vez me dijo: Cristela, los biólogos somos una navaja suiza, servimos para todo. Yo no lo creía hasta que a los años cambié de perspectiva. Podemos ser camaleónicos: Adaptar el perfil de acuerdo a las necesidades. Está claro que, eso va acompañado con seguir formándonos en la medida de nuestras posibilidades, hacer cursos así sea de Excel (muy necesario), de idiomas, de programación, incluso formación para desarrollo de contenidos si quieres ser un Carl Seagan y ser Divulgador científico o una formación de índole empresarial. Hoy día existen bioemprendimientos como el diseño de biomateriales, StartUp de proyectos que sean candidatos para una financiación. A mi generación al menos no nos enseñaban a gestionar y pedir financiación para proyectos. De hecho ese camino es tortuoso que me he negado a hacerlo -espero que de esta agua no beba- pero si es verdad que se puede escribir cualquier idea, investigar necesidades y que nosotros como biólogos pensemos como Empresarios Investigadores en busca de oportunidades.
¿Qué me depara el futuro? No lo sé. Lo que sé es que seguiré formándome en lo que pueda y hacer lo que más me gusta: Investigar y compartir conocimiento. Lo que si les digo es que Biología es para gente resiliente, persistente e ingenua con la curiosidad de la infancia que caracteriza el hambre por explorar el mundo.


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