Desde que el 20 de Julio se estrenara la película que lleva el nombre del físico teórico llamado Robert Oppenheimer, ha crecido la notoriedad y ha sacado el nombre “Oppenheimer” del baúl de los recuerdos de historia ligadas a la II Guerra mundial, desatando la atención focalizada hacia quien se ha llevado el apodo del “Padre de la bomba atómica”, el desagradecido destino no le concedió ser el hombre genio que inició la era de la energía nuclear, sino como el hombre que se llamó a si mismo “Destructor de mundos” como decía el poema de Bhagavad gita. Fue un 15 de Julio de 1945 cuando a las 5:29 am se dio la prueba Trinity del proyecto Manhattan: la detonación de la bomba, dando inicio a lo que sería el punto de inflexión a nivel mundial: El barrido a Nagasaki y a Hiroshima que marcaría y sellaría el destino del mundo y de un hombre de ciencias apabullado por acusaciones, polémica y una genialidad que se volvió en su contra. Ser una mente brillante no exime de llevarse una etiqueta cargada de culpa, remordimiento de haber sido indirectamente, quien llevó en sus manos el desenlace final de la II Guerra mundial: Bombardeo de Nagasaki e Hiroshima poniendo fin a la guerra, la rendición de Japón y la victoria de EEUU.
Robert Oppenheimer nació en el seno de una familia judía que se hizo de oro en el negocio textil, de niño tenía una salud comprometida, así que desarrolló su intelecto. Fue a Harvard, estudió química, se codeó con otras mentes brillantes como Rutherford, Niels Bohr y Paul Dirac, pero dándose cuenta que lo suyo no era el laboratorio, se decantó por la física teórica y pronto comenzó su carrera como profesor en el Instituto Tecnológico de California. Allí hizo amistad con el Nobel de física, Linus Pauling.
La vida de Oppenheimer no sería un camino color rosa: Su vida estaría ligada a la depresión, épocas con tendencia a la autodestrucción y otros problemas de salud psicológica, incluso tuvo un estigma político sobre sus hombros: Coqueteó con la izquierda, de hecho apoyó al bando republicano en la Guerra Civil Española y esto, fue condicionante para que el FBI le vigilara de cerca; pero esto no le impidió ser una mente brillante, uno de los físicos más notables hasta el día de hoy. Con el temor creciente de que el nazismo se hiciera con una bomba atómica a las puertas del proyecto Uranio; Oppenheimer y otros científicos como Einstein escribieron al gobierno de EEUU con el fin de trabajar con las mentes brillantes en trazar un plan para crear defensas ante un posible ataque. De allí surgió el Proyecto Manhattan, donde nombraron precisamente a Robert Oppenheimer como Director científico del proyecto; no sin antes hallar cierta resistencia debido a su filtreó con ideas de izquierda, así que fue curiosamente vigilado por el FBI, 1 año antes de que le hicieran Director, fue escogido para el proyecto por ser una mente privilegiada, alguien esencial para el proyecto, eso le mantuvo con vida. No obstante, las partículas atómicas habían sido objeto investigación antes de Oppenheimer: Becquerel en 1896 descubrió las sales de Uranio, Bohr planteó si modelo del átomo, Marie y Pierre Curie descubre la radiactividad con Radio y Polonio, en 1938 Otto Hahn y Fritz Strassmann descubrieron la física nuclear, se dieron cuenta que cuando se irradia el núcleo del Uranio con neutrones éste se divide en dos núcleos con números atómicos, es decir, los productos de la fisión. Oppenheimer comenzó a investigar dado a sus conocimientos en particulas atómicas, acerca de la obtención del Uranio 235, a partir del Uranio natural, usando la fisión nuclear, determinando la masa crítica para hacer que el Uranio fuera usado como bomba debido a la reacción en cadena generada por el enriquecimiento del Uranio con neutrones. Oppenheimer eligió los Álamos como sede del laboratorio secreto, en Nuevo México para gestionar la investigación. El día 15 de Julio de 1945, llevándose a cabo la prueba del trabajo producto de la investigación y del esmero de Oppenheimer y su equipo, el mundo jamás sería igual, ni la vida de Oppenheimer tampoco.
Oppenheimer le dió en cierto modo, la victoria a EEUU. Sin embargo, debido a lo fatídico que es vivir bajo el estigma de la fama, bien sabido es el dicho de “Cría fama y acuéstate a dormir”; Oppenheimer fue acusado injustamente de haber protegido a sospechosos de comunismo durante su estancia en Alamogordo. Nunca se probaron tales acusaciones, pero esto no salvó a Oppenheimer de retirarle el acceso al laboratorio y a los datos que había recopilado de su investigación. Oppenheimer descubrió algo polémico y eso le hacía alguien “peligroso” para la seguridad nacional como Eisenhower (Ex presidente de EEUU) le denominaba. Cuando estalló las dos bombas “little boy” y “fat boy” en suelo japonés después de la prueba en los Álamos, a Oppenheimer le invadió el sentimiento de culpa, sentía sus manos llenas de sangre.
¿ Por qué tanta polémica con un científico que solo ayudó a ganar una guerra? ¿Por qué todo el mundo se puso en contra de Oppenheimer, a pesar que solo era un hombre académico, un hombre de ciencias y que no habían pruebas suficientes para ser acusado de traidor? Fue su pasado, sus amistades, fue el simple hecho de pensar diferente lo que llevó a que Oppenheimer fuese interrogado, acusado y humillado sacando a la luz detalles de su vida privada, también se le acuñó la acusación de estar en contra de la construcción de la Bomba de Hidrógeno, cuando Oppenheimer en lo único que estaba en contra era de la carrera armamentística, porque él bien sabía que el poseer tal poder era agresor, tanto como lo era la fisión de núcleos de Uranio. En la primavera del 54, Oppenheimer decidió someterse al escrutinio de políticos y demagogos que tal vez, no tenían una visión amplia debido a que los prejuicios personales muchas veces pesan sobre el mismo juicio en si: la xenofobia, la paranoia de lo desconocido, el no saber cuáles son las intenciones reales del otro, hacen que se cierna sobre Oppenheimer la desgracia de su vida: meterse en política, tener ideas transgresoras para la época, garantizándole enemigos pesados como McCarthy, pecar de inocente tal vez, hizo que hiciera caso omiso a Einstein quien el aconsejó no ir a ninguna comparecencia, donde sólo votaron por la influencia de Oppenheimer en la carrera armamentística.
A partir de allí, lo que sucedió con Robert Oppenheimer, es vetar la opinión científica ante temas de seguridad y de política de estado, cuando sólo expresaba que no se podía bombardear a un enemigo que ya había sido derrotado. ¿Acaso la ciencia no puede congeniar con la política? ¿Acaso los científicos son solo señores y señoras de traje con bata blanca y gafas e invierten tiempo en el laboratorio? No le quedó más remedio a Oppenheimer que irse con resentimiento, culpa, remordimiento y con sentimiento de haberle impuesto un castigo, pasando sus últimos días en las Islas Vírgenes. Falleció de un cáncer de garganta llevándose consigo su mente, sus memorias y confesiones en defensa que no supieron dar una salida. Casi 50 años después de su muerte, EEUU pidió perdón, un perdón post mortem por haber calificado a Robert Oppenheimer como traidor, cuando sólo éste era un científico pacificista que solo opinaba que el poder conlleva a la puerta de la destrucción o la salvación.
Con la película de Christopher Nolan inspirada en la vida de Oppenheimer; hace necesaria la crítica, en reflexionar acerca de la caza de brujas que se hizo en el pasado y en el presente, teniendo suspenso por temor a emitir una opinión que luego, pueda volverse en contra de quien la emite. Estamos ligados a la historia, a la política, a lo imprescindible que es la participación masiva de científicos como divulgadores al público en general, con un lenguaje que entiendan, libre de prejuicios y no sin advertir que la ciencia no es perfecta, que la hacen humanos que, cometen errores porque errar es de humanos pero corregir y recoger los pedazos también lo es.
- Fuente:
- http://www.nytimes.com/es/2023/07/23/Espanol/opinion/robert-oppenheimer-que-hizo.html
- Xataca.com/magnet/antes-disenar-bomba-atomica-robert-oppenheimer-tenia-otra-mision-financiar-a-republicanos-espanoles
- http://www.nationalgeographic.com/es/ciencia/robert-oppenheimer-padre-arrepentido-bomba-atomica

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