Las palabras no se las lleva el viento,
Que sopla en el rocío del alba,
Las palabras no mueren sepultadas al olvido,
Las palabras son muertas por la mentira,
Las palabras se juntan con la desidia y la desazón
En una tarde en el sol de los venados,
Beben un Cabernet o un Malbec,
Y cuentan sus batallas perdidas,
Sus luchas lucidas,
Sus nostalgias vacías
De sosiego, de apego,
De la añoranza de no saber que pudo haber sido,
Pero jamás lo será porque ya fue
Pero no es, nunca más.
Cristela Moreno García.
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