La savia recorriendo desde la raíz
hasta el último ápice,
de un árbol expuesto a tempestad
cual rabia es corrosiva en mis venas,
¡Como puerta me hallo tan cerrada!
Ni siquiera sé definir el dolor,
esos pensamientos que invaden como telaraña a su presa;
ni me molesto en moverme
porque sé que cualquier esfuerzo por soltarme, es en vano.
No logro desbloquear de nivel a nivel
como un sótano profundo,
no hay por donde ver
y cada vez que lo intento:
Caigo al vacío,
a la nada
muy profunda
tan honda, confusa como las enredaderas
que suponen mi mente,
intentado predecir,
construir algoritmos
sobre lo matemáticamente improbable,
y a la vez tan posible,
Ahí: tangible que se congela
mi voluntad en ese instante,
en ese abismo que pende de la línea,
que separa aquel camino que se deja atrás
cuando mueres sin garantía del cosmos.
Cristela Moreno García
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