Cristebiologuita

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Cersei

A veces porque escribo
Otras veces porque no
Otras veces porque pienso en ella,
Otras veces me es inverosimil,
Busco nociones entre lo que es ella
De lo que soy yo,
Ella tiene rizos dorados
Su belleza es auténtica en todo el poniente
Tiene el caracter leonino,
Y le calma los nervios
beber mas de una Copa de dulce vino,
Ella solo quiere el poder
Al igual que yo
Me encantaria Ser Reina Regente
Sobre los siete reinos
Y cada uno con los siete infiernos
¡Oh si nada mas eso me complaceria!
Tengo rizos dorados
Pero no son del sol
Son tan solo el producto de unos tonos
Cabellos pintados
Como pintar un lienzo
A mi buen gusto
¿Sera que me parezco a ella?
A diferencia de ella
No tengo hermano
Ni uno gemelo
Asi seria mi otra mitad
Como yo
Parecido a mi
Me pregunte desde niña
Cuan aparatoso es el mundo masculino
Ellos librando batallas
Peleando y masticando habanos
Maacullando maldiciones
Y las feminas librando batallas en la cama
Y luchando en el partorio
Peleando consigo misma en el partorio
Las dos quisieramos tener distinto sexo
Tal vez asi tendriamos mas libertad
Ser caballeros
Sin tener moral
Tener honor
Sin tener pudor
Llevar Una cota de mallas
Una espada en el cinto
O Una corbata
Medieval o actual
Sigue igual nombrando meretriz
A cuanta mujer haya querido compartir su lecho,
Pero el macho Alfa
Sale al asecho
Cuando toma a cuanta doncella en el lecho,
Cuento las ventajas de tener un gran o turgente pecho
Ella y yo sabemos las bondades
¿Donde queda nuestra vanidad?
La gran fe nos disciplino
Nos degrado al nivel del mas humilde gorrion
Nuestra hermosura no es una mención
Y pagamos por nuestras ofensas y pecados y blasfemias
Para confesar y pedir perdon
Cuando ya no creiamos en el
Confesar pecados pero no contamos
Aquellos que nos hagan ganar Una pena de muerte
O la verguenza eterna
La humillacion es la ira
De los dioses
O del Dios que nos ve
Aquel que tiene muchos rostros
Escucha a nuestros siete oficios:
La vieja sabia
Consejera que salva
La doncella pura
Inocencia sin mancillar,
El herrero que forja su destino
La madre misericordiosa
Con la corona de lagrimas
El Guerrero que nunca baja el brazo
Y sigue tronando
Mientras recuerdo
Tantas oraciones
Sin saber si fueron escuchadas,
Y el desconocido
Aquel a quien los hombres temen
Quisiera tener el septon
Incrustrado en mi cuello,
Jamas olvidaria que no hay mejor consuelo
Que el de la madre misericordia…
Cristela Moreno

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