La religiosidad venera la deshonra,
Matices llenos de cortinas y ventanas,
A puerta cerrada para que el sol no vea,
Para que el alma no se apesadumbre,
El perdón es el consuelo de la tranquilidad,
Y la tranquilidad es el bálsamo de la conciencia,
La mía está hecha fuego,
Los pecados son el crédito de mi capital,
Tu eres el más grande,
He disfrutado que seas el séptimo más el siguiente,
Cruzaste el basto mar lleno de la tempestad de mi arritmia,
Me has dicho que jamás me perdonarás,
Amor mío: Te amaré aún si no me eximes,
No merezco absolución,
Ni el sosiego absoluto,
Pertenezco al reino caprichoso y artiodáctilo del zodíaco,
Soy del redil izquierdo,
¿Habrá un juicio final?
¿Que me hará Dios?
¿Me seguirás amando?
Ni el bien ni el mal miran atrás,
Te amo con mi dolor,
Si vieras a través de mi mente sabrías lo que hay en el laberinto que se cierra y abre,
Solo así me creerías,
El amarte satisfizo mi hegemonía…
Cristela Moreno G.
Matices llenos de cortinas y ventanas,
A puerta cerrada para que el sol no vea,
Para que el alma no se apesadumbre,
El perdón es el consuelo de la tranquilidad,
Y la tranquilidad es el bálsamo de la conciencia,
La mía está hecha fuego,
Los pecados son el crédito de mi capital,
Tu eres el más grande,
He disfrutado que seas el séptimo más el siguiente,
Cruzaste el basto mar lleno de la tempestad de mi arritmia,
Me has dicho que jamás me perdonarás,
Amor mío: Te amaré aún si no me eximes,
No merezco absolución,
Ni el sosiego absoluto,
Pertenezco al reino caprichoso y artiodáctilo del zodíaco,
Soy del redil izquierdo,
¿Habrá un juicio final?
¿Que me hará Dios?
¿Me seguirás amando?
Ni el bien ni el mal miran atrás,
Te amo con mi dolor,
Si vieras a través de mi mente sabrías lo que hay en el laberinto que se cierra y abre,
Solo así me creerías,
El amarte satisfizo mi hegemonía…
Cristela Moreno G.
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