El mar se hace recuerdos,
Desde las manos sin quebrantos
Con la compendiada llanura,
Rebota lejos de los esteros,
Las abres migran en invierno,
Mis uñas arañan la vida,
Amor de mi garganta que te llama en el silencio,
Corre por mis fluidos,
Se quema la piel al hierro rojo,
Tu nombre de gargantilla,
Yo sin pies ni sombra,
Ni palabras ni plegarias,
Advertencias que marcan,
Un temor terrible a tu olvido,
Le pregunto a la araña qué teje mientras espera todo el tiempo necesario,
Paciencia que agujeran el cerebro,
¿Y si la soledad te obliga a olvidarme?
Mis ángeles pelean con espada,
Me cortan tendones,
Escucho palabras que a mis entrañas hacen un efecto emético,
Si la causa es efecto,
El efecto es consecuente,
Consecuentemente siento el humo que sofoca,
Que el aire es pesado,
Oprime los pulmones como enemigo osado,
Te Amo en cada parte,
En cada parte Te Amo sin ir a ninguna parte,
Amarte es elixir de mi existir,
Porque amo cada lunar que recuerda una estrella,
Amo las noches qué iluminas,
La primera mirada,
El primer beso sin pensar,
Prefiero amarte enredándome en tus brazos,
Cayéndome hacia tu piel,
Besando cada poro que te viste,
Cada reflejo que te calienta,
Y ahí me encuentro con tu boca,
En ese lugar que ata mi voluntad,
Antes y ahora no sé que momento es,
Me perdí en esas veredas,
Catapultando a tu merced,
Cúidame mi Amor,
Tus muslos debilitan mi conciencia,
Tu voz alimenta a mi amada demencia…
Cristela Moreno García.
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